¿Qué fue de Fukushima?

Pasado ya bastante tiempo desde el desastre de Fukushima, uno se para a buscar noticias del tema de vez en cuando, para encontrarse con algo sorprendente, y que la mayoría de la gente no sabe. Y es que, damas y caballeros, Fukushima sigue todavía siendo un riesgo y no poco activo precisamente, a pesar de que lo que se pretende hacer pensar a la opinión pública es que la cuestión está más que zanjada.

Las consecuencia de este asunto, más allá de las obvias, han sido muchas, pero las medidas reales que en países como España se han tomado al respecto han sido… bueno, en realidad no ha sido ninguna. Es cierto que se mandó algún que otro técnico a revisar nuestras propias centrales y corroborar que son “seguras” (hasta que pase algo, claro), pero mientras en otras naciones como Alemania se han apresurado a poner fecha de caducidad al modelo nuclear, de eso ni hablar por estas tierras, en las que parece que la nuclear aún goza de muy buena salud y, por lo que se ve, tiene futuro.

Lo cierto es que creo que es lamentable que con tanta presión que se hace para otras cuestiones, no sea posible que los Gobiernos de los países que podrían hacer algo con el tema no se impliquen más para que de una vez por todas se arregle el problema de Fukushima. Porque aunque ya no haya riesgo de otro gran desastre, la naturaleza y otros seres vivos siguen pagando las consecuencias a diario.

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