BMW i3: cuando conducir es un placer

Una nueva gama, los “i” de BMW, ha llegado para demostrar qué es lo que se puede llegar a conseguir probando nueva tecnología en los llamados “concept car”. La verdad es que es impresionante conocer lo que las grandes marcas son capaces de conseguir con tiempo y esfuerzo, y es por ello por lo que voy a hacer un análisis en profundidad de los dos coches que, hasta el momento, han presentado.

El primero de ellos, el BMW I3, es un concept car relativamente pequeño, con 170 CV de potencia, que resulta ideal para desplazamientos por ciudad y de media distancia. La autonomía de la que dispone, de unos 160 kilómetros de distancia, lo hace sin duda perfecto para el entorno urbano, siendo otra de sus ventajas el hecho de que es medianamente espacioso, y que alcance los 150 km/h como velocidad máxima, que no es nada desdeñable para tratarse de un coche eléctrico, y sobre todo atendiendo a que por el momento todavía es conceptual. Uno de los grandes defectos que le veo es el hecho de que su batería tarde seis horas en cargarse, algo que me parece que interesaría poco a los potenciales usuarios; sin embargo, la seguridad y otros factores lo hacen un modelo excelente.

Hay que destacar también el diseño de interiores, rico en matices, y la sólida carrocería, que lo vuelve un modelo compacto y fiable al más puro estilo BMW, pero con ese toque de modernidad que tanto gusta últimamente en el mercado.

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