Castilla y León, el objetivo de Iberdrola

Iberdrola tiene muy claro que España puede seguir siendo una buena fuente de ingresos para sus negocios relacionados con las energías limpias, y es por ello por lo que se ha decidido a renovar su compromiso con la comunidad autónoma de Castilla y León, en la que ya había invertido 150 millones de euros a lo largo del pasado año 2010, y para la que se reserva nada más y nada menos que 160 millones de euros en esta ocasión, destinados sobre todo a las energías limpias.

La cosa no sería preocupante si no fuera por una razón, al margen del beneficio social y económico que sin duda esta medida va a traer consigo: el hecho es que las empresas privadas, poco a poco, se están haciendo con la mayoría del mercado de energías renovables español. Y esto no supone un problema ahora mismo, pero si imaginamos un futuro no demasiado lejano, la probabilidad de que al final todo se encuentre demasiado privatizado es elevada. Poco a poco los intereses públicos se quedarán desbancados, y los precios de la electricidad que consumimos serán fijados por entidades a las que, por desgracia, probablemente les importe bien poco lo que sea de los consumidores.

Así pues, y pese a que me alegro de que Iberdrola quiera hacer este tipo de inversiones, el Gobierno de España no debería dejar que todo lo que existe en materia de energías renovables las hicieran empresas privadas. Porque por mucha garantía que sea Iberdrola, la privatización nunca es la mejor opción, y menos en tiempos de crisis.

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