Combustibles solares, ¿una auténtica revolución?

Últimamente está sonando mucho por Internet el tema de los llamados combustibles solares que, junto a otras muchas posibilidades, se sitúan bastante cerca de los biocombustibles, de los que ya he hablado en alguna ocasión. Los más optimistas hablan, en estos días en los que la ciencia nos sorprende casi a cada rato, de la solución a uno de los mayores problemas de nuestro tiempo, que es la gestión de todo el CO2 que se produce con el uso de los automóviles. ¿Estamos de verdad ante una revolución?

En mi opinión, los biocombustibles están sobrevalorados; particularmente estos, los combustibles solares, me parecen una buena opción, de las que creo que deberían ser investigadas más en profundidad… pero de ahí a confiar en la energía solar como elemento clave para mover un coche, o quizás incluso la eólica, me parece demasiado arriesgado. Y digo esto porque, como todos sabemos, uno de los grandes inconvenientes de este tipo de energías es el hecho de que registran altibajos en su ritmo de productividad, con lo que si llega una época de poco sol, ya puede despedirse de utilizar su coche ese día.

La alternativa sería instalar unos pequeños tanques con hidrógeno que “almacenasen” dicha energía en los días que hubiese sobreproducción, y la aprovechase en momentos de “vacas flacas”. Visto así, ¿no sería mejor apostar directamente por la tecnología del hidrógeno?

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