Creando patentes de hidrógeno

En mi último artículo comentaba todo el esfuerzo que, pese a la mala coyuntura económica, se está haciendo desde Japón para conseguir que en el año 2015 los coches de hidrógeno sean mayoría. Ello me lleva a pensar en el modelo de financiación español para investigadores, y en cómo trabajan nuestras empresas cuando se trata de abordar cuestiones al estilo.

Y es que aunque las comparaciones son odiosas, la realidad es que ver a tal cantidad de compañías comprometidas por una misma causa, y que ésta tenga ver con el desarrollo sostenible, me parece cuando menos impensable, al menos en España. No con un modelo de investigación en el que todo está muy centrado en producción de conocimientos muy específicos, que imposibilitan por completo sacar en limpio patentes con proyección internacional, que se conviertan en productos exportables y, por lo tanto, esa riqueza como contrapartida que teóricamente supone el invertir en I+D.  Las patentes de hidrógeno en España están esperando para ser creadas, porque a pesar de los recortes y los abusos pasados, los científicos siguen produciendo estudios interesantes, que en otros países tienen incluso mayor repercusión, ya que desde fuera se nos ve como buenos investigadores.

Lo que falla entonces es dotar al hidrógeno de una infraestructura que permita que se abra paso en las diferentes facetas que tiene, y que puede servir para hacer avanzar a un país. Y esto, que a nosotros nos puede parecer tan raro, es la realidad de Japón, y lo que hace que tantas compañías, de tan gran tamaño, funcionen bien al unísono.

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