El bloqueo de EEUU y China

Era obvio que el momento acabaría llegando, a pesar de que algunos medios se esforzaban en maquillarlo y en hacer pensar que no era así: la voz y el voto de Estados Unidos y China en Durban pesan, y mucho, y están provocando que a pocos días de finalizar la cumbre, se haga imposible cerrar ningún acuerdo con respecto al cambio climático.

Ambas naciones defienden su derecho al progreso y, por supuesto, anuncian sus propios planes de sostenibilidad, que garantizarían que los índices de emisiones irían en descenso, y no pondrían en riesgo la salud de las personas ni del propio planeta a largo plazo; sin embargo, se hace bastante difícil creer que de verdad tienen interés en cambiar las cosas cuando, a la hora de escuchar sus propuestas para un acuerdo internacional, aseguran no tener interés por el momento en él, pese a que sí lo contemplan como una medida de cara al futuro. Es decir, que no tienen intención de comprometerse a nada, o al menos no demasiado, en Durban, pero sí aceptan la posibilidad de, si la presión internacional se hace excesiva, cambiar las cosas y adaptarse a lo que se les demande.

Me parece increíble que dos de los países más contaminantes y, al mismo tiempo, más potentes en materia de energías renovables, se nieguen de este modo a tener una postura más razonable. Porque, aunque parece que todo se reduce a una cuestión medioambiental, hay muchas más vidas en juego de lo que a priori podría parecer.

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