El hidrógeno que lo vale

Después que se hiciese público el número de equipos que participan en la modalidad de hidrógeno en la Shell Eco-Marathon 2012, uno se plantea cómo puede ser que, con el poquísimo dinero que actualmente se está ofreciendo para investigación, todavía se pueda mantener abierto un frente que produzca resultados tan significativos, en tanto que España es uno de los países que cuenta con mejor representación en dicha competición.

Precisamente por eso, creo que sería bueno reflexionar sobre las posibilidades que tenemos de convertirnos en un país donde los coches de hidrógeno sean algo que preocupa y en lo que se invierte, ya que precisamente de esa forma es como conseguiremos resultados. Lo digo porque a pesar de que las líneas de créditos a las instituciones dedicadas al asunto casi han desaparecido, los tenaces trabajadores de estos equipos han demostrado un compromiso a prueba de bomba, y han perseguido lo que casi es ya un sueño con muchísima ilusión, sacrificio y, sobre todo, con menos financiación de la que claramente merecen. Y justamente eso es lo que provoca que, en vez de 16 equipos, no sean todavía más los que hagan la función de heraldos de la producción científica española en cuanto a automoción sostenible.

Porque no se trata de una cuestión de renombre, sino que bastaría con un poco de dinero para conseguir que la tecnología producida aquí se revalorizase y así, quizás, también la economía mejoraría, en tanto que llegarían solicitudes desde el extranjero para importar un producto que, hoy por hoy, todavía no existe por falta de voluntad.

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