El hidrógeno: un cambio de modelo

H2 SpeedLa tecnología del hidrógeno ha aportado ya muchas cosas a las sociedades de todo el planeta: mejoras en el desarrollo de baterías, mayores índices de sostenibilidad, vehículos eficientes y de menor consumo que, además, tienen ventajas significativas para el usuario, principal beneficiario de un modelo que, con el tiempo, llegará y se convertirá en lo normal dentro de las sociedades del mundo.

Hay mucho que decir sobre estos automóviles, y poco tiempo para hacerlo. Siempre he creído que a pesar de que en España apostamos muy fuerte por los coches eléctricos y nos salió un poco mal la inversión, estamos a tiempo de rectificar y hacer las cosas como otras naciones las hacen, para así conseguir que los ciudadanos tengan acceso no sólo a subvenciones para adquirir estos transportes, sino también a toda la infraestructura que conllevan, y que hemos echado mucho de menos desde principios del 2000, momento en el que los coches de hidrógeno empezaron a ser algo importante para las grandes marcas. Y mientras se sigan sucediendo, sin prisa pero sin pausa, desarrollos en esta tecnología, hay razones para creer que el hidrógeno ocupará con el tiempo el lugar que merece, y será un referente de cómo una tecnología diferente puede revolucionar un lobby como el del automóvil.

El dinero es un problema, sí, pero al final los combustibles fósiles se acabarán, y tendremos que optar por alternativas viables para un planeta ya muy maltratado. El hidrógeno estará ahí cuando llegue ese momento, pues no en vano ha demostrado tener todo lo necesario para ser la tecnología del futuro.

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