El precio de la ignorancia

Muchas veces he comentado por aquí los terribles derroches que se han ido llevando a cabo en los últimos años con el tema de subvencionar a los coches eléctricos, aunque no ha sido hasta ahora cuando esas especulaciones se han confirmado, con cifras que la verdad asustan.

Y es que en 2011 hemos invertido la friolera de 3,61 millones de euros en subvencionar unos automóviles que, al menos teóricamente, se iban a vender fácilmente, pero que al final no se pudieron colocar de ninguna manera. Unas cantidades de dinero astronómicas, que indignan todavía más cuando pensamos en el hecho de que se apostó por una única tecnología, dejando en la mayoría de los casos a los vehículos híbridos o de hidrógeno fuera de juego, aunque ahora muchos intenten tapar el asunto hablando de derroche en “coches ecológicos”. Creo que es justo decir que si bien los de hidrógeno no se beneficiaron de las ayudas, ahora tampoco podemos afirmar que también formaron parte de este sorprendente derroche, ya que si ni siquiera contamos con una red de hidrogeneras a la altura para poder adquirir estos vehículos en la mayor parte de nuestro país.

Pero todavía queda lo peor: con esa cantidad de dinero, sólo poner un ejemplo, se podrían financiar más de 9000 subsidios por desempleo, o se podrían subvencionar muchos centros de investigación de referencia que dependen del dinero público (que no están recibiendo ya) para poder seguir adelante con su investigación.

¿Aún no está suscrito al blog?

Suscríbase a nuestro feed y recibe las publicaciones en tu email gratis:

ESCRIBE UN COMENTARIO