España, al rescate

Hoy no se habla de otra cosa, y es que con el rescate económico sobre nuestras cabezas, creo que es preciso hacer un reflexión de qué ha ido tan mal en España para encontrarnos en la coyuntura económica que actualmente estamos atravesando y que, previsiblemente, todavía no ha tocado fondo. Hablo de la gestión de recursos y medios que tiene muchísimo que ver con el sector de las energías renovables.

Hace unos años se hablaba de bonanza y de energías verdes como tabla de salvación a la que podríamos agarrarnos cuando todo lo demás fracasase. Se decía que los empleos verdes serían la opción para los que no encontrasen empleo, y que la proyección de nuestro país era tal, que en el mercado internacional no harían más que demandar producto patrio, convirtiéndonos en una auténtica potencia del negocio de la sostenibilidad. Esa, que efectivamente era nuestra mejor baza, se ha ido diluyendo poco a poco hasta que prácticamente no ha quedado nada, y hoy por hoy tenemos un sector tremendamente debilitado, incapaz de producir empleo y que tiene poca traza de ir a salvarnos de nada debido a la mala gestión que se ha hecho.

Si queremos que las energías limpias ayuden a reflotar la economía, es primordial volver a activar el mercado, y para ello es preciso que la inversión estatal aumente, generando riqueza en lugar de destrucción de empleo, y promoviendo subvenciones y primas que animen a los emprendedores a asentar una nueva y prolífica industria en España.

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