Hidrógeno y grafeno, el futuro de la tecnología

Seguramente muchos ya habrán oído hablar del grafeno, ese material que parece ir a revolucionar por completo el mundo de la tecnología tal y como lo conocemos actualmente, por sus ilimitadas potenciales aplicaciones, que lo harían sustituír al silicio en sus funciones. El grafeno es mejor en casi todos los aspectos, además de mucho más ecológico, y nos ofrece posibilidades como navegar por Internet veinte veces más rápido del límite de velocidad conocido en la actualidad a nivel doméstico, o tener circuitos muchísimo más seguros y eficientes desde un punto de vista medioambiental.

Pues bien, parece que una vez más el hidrógeno va a tener mucho que ver con el desarrollo de tecnologías que impliquen energías limpias, ya que forma parte de muchos de los procesos que hacen que el grafeno sea tal y como lo conocemos; así, es el hidrógeno quien inicia la formación del grafeno, y también se encarga de determinar el tamaño y la forma del material resultante. La eliminación de los enlaces débiles, que vienen a ser algo así como “la calidad final” del grafeno producido, viene también dada por el hidrógeno, con lo que para sorpresa de todos los investigadores, que consideraban este elemento como una parte pasiva del proceso de formación del grafeno, el hidrógeno resulta absolutamente crucial.

Estas investigaciones no hacen más que confirmar la idea que todos ya vamos teniendo en mente: las aplicaciones del hidrógeno, más allá de los automóviles, son lo suficientemente importantes como para tenerlo en en cuenta e invertir más sólidamente en la investigación de las mismas.

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