La oliva, el orujillo y el hidrógeno

Se ha descubierto un sistema de producción de combustible realmente interesante, que no resulta ser un biocarburante, sino un carburante; se trata de aprovechar una parte de la oliva que, durante la producción del aceite, queda como desecho y provoca graves daños al medio ambiente, ya que es realmente difícil deshacerse de él: el orujillo. A pesar de que en Andalucía, principal productora de aceite de oliva nacional, ya se había implementado una central de biomasa, todo apunta a que podría haber una solución mejor para el problema.

Así, el principal impulsor del proyecto para sacar adelante este combustible, Julio Torres, hablaba en los siguientes términos de él: “La clave es el catalizador que hemos importado de Japón, que calienta y gasifica la materia prima para seleccionar el carbono y el hidrógeno y combinarlos de tal forma que se obtenga carburantes. Del orujillo, que previamente ha pasado por una planta de secado, se utiliza prácticamente todo. Tan sólo queda un cinco por ciento de carbón que sirve de abono o que si se activa con hidrógeno, podría generar más carburante”. Una vez más, parece que el hidrógeno puede ser una vía más que útil para sacar adelante un problema del medio ambiente que hasta la fecha no tenía solución.

En este caso, y como por desgracia sucede a menudo, ha tenido que ser un inversor privado quien diese el primer paso, ante la pasividad del Gobierno con el tema de la I + D; ojalá que soluciones como estas a los problemas de los españoles les hagan abrir más los ojos y la mano con las subvenciones.

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