La sostenibilidad insostenible

Parece que al nuevo Gobierno también se le está atragantando la gestión de las energías renovables. Lo digo tras ver lo que ha pasado estos últimos días, en los que más de una Administración ha advertido del peligro de eliminar las primas para la economía (por ejemplo en Canarias). Mientras tanto, la tijera sigue dejando ver sus efectos en más de un frente, y los inversores pierden la confianza en España, un mercado donde las energías renovables se venden barato y, después, lo barato sale caro.

Creo que las medidas de ajuste con respecto a primas y subvenciones eran necesarias, pero no podemos pretender conseguir arreglar todos los problemas con un único gesto. Así, al igual que las cantidades astronómicas ofrecidas a los coches eléctricos no tenían lógica alguna, tampoco se puede mantener el ritmo de gasto en ciertos lugares, en los que ya casi hay más aerogeneradores que otras vías de producción de energía, a la busca del dinero fácil del erario público. Inversiones puntuales en opciones punteras es lo que conseguirá atraer las miradas (y el dinero) del exterior, y no una política de más y más recortes, donde hoy le toca a uno y mañana le tocará al vecino.

Racionalizar el gasto pasa, por ejemplo, por fomentar la adquisición de vehículos ecológicos, pero no únicamente un modelo; eliminado grandes partidas destinadas a los eléctricos, y que fueron inútiles, bien se podría haber financiado la compra de vehículos de hidrógeno (más ecológicos) o la subvención de plantas de producción de energía ecológica, que ahora deberán contar las horas que le quedan para el cierre.

¿Aún no está suscrito al blog?

Suscríbase a nuestro feed y recibe las publicaciones en tu email gratis:

ESCRIBE UN COMENTARIO