Las verdaderas inversiones

Que en España estamos que lo regalamos es un eslogan que en el extranjero no suena extraño; hablamos de pacientes que vienen a operarse a nuestros hospitales desde otras naciones (“descubriendo” su afección en nuestro país), de estudiantes y genios de la industria que formamos con becas y financiación para luego dejarlos escapar, en lo que ya se denomina “fuga de cerebros” desde hace tiempo… ¿la última tendencia? Comprar con nuestras subvenciones, y sacar el producto para revenderlo.

La estrategia que parece que algunos están siguiendo, según se ha filtrado hoy a algunos medios de comunicación, es sencilla: basta con solicitar una subvención para un vehículo ecológico, lo que exige en ocasiones ser ciudadano residente en España. Una vez tenemos el coche (y el consiguiente módico descuento), nos lo llevamos del país disfrutando de nuestro pleno derecho, y lo llevamos a un mercado donde el vehículo ecológico tiene más salida (a saber: Francia o Alemania), y lo vendemos un poco más caro. El viaje, claro está, compensa, y como no existe límite de beneficiarios (hasta fin de existencias, oiga), repetimos la operación hasta que el bueno del Gobierno de España nos diga que la cosa no da para más.

¿Que así fomentamos la venta de vehículos en España? Por supuesto que sí, y mucho. Pero no olvidemos que no sólo se trata de colocar coches en el mercado sin ningún tipo de escrúpulo, sino que también está en juego la salud del medio ambiente, que parece no preocuparle a algunos.

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