Los niños creen en el hidrógeno

La fábrica de Citroën, en la ciudad de Vigo (Galicia), ha acogido uno de esos eventos que tantísimo nos gusta por aquí, y que relacionan la educación con el futuro de las energías renovables, que a su vez es el del medio ambiente y el de todos nosotros. Lo han hecho en el marco del Proyecto Ardora, que tiene como objetivo mostrar al mundo cómo desean las gentes de Vigo que sea su ciudad en los próximos años, y de qué manera creen que puede conseguirse esto.

Lo sorprendente del caso es la solución que han ofrecido los infantes con respecto al tema de los vehículos ecológicos. Y es que no sólo han querido dejar sobre la mesa una inquietud sobre vehículos respetuosos con el medio ambiente, que ya sería algo maravilloso, sino que han ido más allá, y han señalado al hidrógeno como algo que ya conocen, y que quieren. Lo ponían de manifiesto al hablar de coches que no generasen otra emisión que oxígeno, y que funcionasen utilizando agua, lo que permitiría a todo el mundo poder conducir uno de estos (ya que los niños daban por sentada la existencia del agua en casi todo, claro).

Creo que es algo que indica la buena salud de la que gozan los coches de hidrógeno en la educación. Y es que si conseguimos que los niños vean este tipo de automóviles como parte de un cambio necesario de cara al futuro, creo que ya habremos recorrido parte de un importante camino hacia el progreso.

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