Más fiascos Olímpicos

Si el tema de los taxis de hidrógeno que al final tenían que ser cargados durante 200 kilómetros para cargar sus baterías ya causó bastante indignación, la realidad es que poco a poco se va filtrando más información sobre los transportes públicos “ecológicos” de los Juegos Olímpicos de Londres 2012, y cuanto más se sabe, peor parece estar la cosa.

Ahora le toca el turno a la pequeña flota de autobuses de hidrógeno que, teóricamente, iban a cubrir algunos servicios, cooperando con los autobuses urbanos habituales que conforman la tan clásica estampa londinense. Pues bien, parece ser que los autobuses de hidrógeno, después de anunciar que se utilizarían y sacar la foto de rigor, se quedaron en un garaje por motivos de seguridad, ya que la organización dudaba hasta cierto punto de que, en caso de accidente, no se viviese una inmensa catástrofe. Por este ridículo motivo no han estado circulando por la ciudad autobuses de cero emisiones en los últimos días, a pesar de que sí se tiene pensado utilizarlos una vez concluyan los Juegos Olímpicos. Lo que uno no entiende es el hecho de que, si son inseguros, ¿por qué iban a dejar de serlo después de las Olimpiadas? ¿Por qué se vendió al gran público la idea de que los transportes de Londres 2012 tendrían mucho que ver con el hidrógeno, si al final se han utilizado combustibles fósiles?

Para mí, un espectáculo lamentable, y un cero para una organización que pudo haberse comprometido con el medio ambiente y mandar un mensaje, pero prefirió no hacerlo.

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