“No hay infraestructuras para el hidrógeno”

A veces en los medios de comunicación se leen algunas cosas que necesariamente despiertan la indignación, y que ponen sobre la mesa la evidencia de que los coches de hidrógeno en las carreteras es algo que no interesa a todos.

Mientras que en la prensa española se apunta al año 2020 como el que por fin verá a los coches de hidrógeno en las carreteras, la obvia realidad indica lo contrario, al menos más allá de nuestras fronteras. Toyota ya ha anunciado que para el 2015 tendrá en el mercado algún modelo comercialmente viable basado en el hidrógeno y, en otras naciones como Estados Unidos, la inversión en infraestructuras ha sido tan potente, que ya es posible realizar larguísimos viajes en un coche de hidrógeno pudiendo repostar sin problemas. ¿Cuál es entonces el problema en España? Obviamente, la actitud. Y es que mientras no se hagan los esfuerzos necesarios para conseguir que el hidrógeno sea una realidad, a través no sólo de subvenciones, sino también con la inversión pública (o, tal y como están las cosas, incluso privada) en infraestructuras, evidentemente no habrá coches de hidrógeno.

Para mí es fundamental que tengamos en cuenta que estos datos, los que muchas veces se publican, no tienen nada que ver con la realidad; porque no es que en España falten posibilidades ni potencial, no. Lo que falta aquí es interés por conseguir que las cosas se hagan bien, y estamos rodeados de ejemplos en la UE de cómo se pueden introducir los coches de hidrógeno en la sociedad.

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