Nuevas potencialidades de los coches de hidrógeno

Con el devenir del tiempo, y ahora que van apareciendo en el mercado opciones muy interesantes de automóviles ecológicos que no son de hidrógeno, uno se pregunta si realmente esta fuente de energía es la que ha de triunfar en el futuro, o simplemente desaparecerá del panorama al igual que lo hicieron otras, como pretenden hacernos creer los “expertos” en la materia que están más interesados en los combustibles fósiles que en hacer avanzar a nuestra sociedad hacia un modelo de automoción más sostenible.

Para mí, es evidente que el hidrógeno acabará imponiéndose sobre cualquier otro tipo de tecnología, ya que supera con creces a sus competidores principales en las cifras. Decían que no tendría autonomía, pero finalmente el problema fue superado, y los coches de hidrógeno son bastante más autónomos que la mayoría; decían que eran peligrosos, pero también se ha logrado convencer al respetable de que son bastante más seguros que los vehículos que estamos acostumbrados a utilizar. Además de eso, su precio no es exagerado y repostar barato, por no hablar de la facilidad con la que podemos obtener el hidrógeno necesario para rellenar el depósito o recargar las baterías, según el sistema que se utilice.

¿Cuál es el problema entonces? Desde luego, no el hecho de que se produzcan avances o no, sino más bien que en los países en los que se ha apostado por otras opciones, reconocer los errores no es nada demasiado fácil de aceptar.

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