El hidrógeno no es tan caro
Es muy habitual que, cuando se trata de energías renovables, la gente se ponga a comentar (en mi opinión, sin tener demasiado criterio) el hecho de que su coste es absolutamente desorbitado, resultando impensable que se implanten en el modelo de sociedad actual. Esto sucede principalmente con los coches de hidrógeno, de los que escucharemos que sus prestaciones son insuficientes para el precio que alcanzan en el mercado, y cuando son suficientes, son imposibles de pagar para el ciudadano medio.
Pues bien, hoy he estado mirando algunos artículos de los periódicos de hace tiempo, cuando salían al mercado cosas como los televisores o algo tan simple como una cadena de música, y sus precios también parecían «imposibles» a la gente de entonces. Quiero decir que, aunque ahora pensemos que son tecnologías que están al alcance de muy pocos, la realidad es que si tenemos un poco de constancia y de confianza, no tiene por qué salir tan mal la cosa, y es más que probable que cuando hayan pasado 30 años, nos percatemos de lo equivocadas que estaban las personas que no apoyaban este tipo de novedades.
Es fundamental que la gente entienda que las inversiones de hoy serán rentabilizadas mañana... sé que en un contexto de crisis no es fácil ver cómo se destinan importantes partidas económicas al sector de la investigación, pero sin eso lo que sucederá es que, pasados las 30 años, serán otros los que se reirán de nosotros.

Así de contundentes se han mostrado ayer en el Centro Nacional del Hidrógeno, en el que se han mostrado bastante cercanos a la teoría de que, con un poco de investigación, muy pronto podrá utilizarse un revolucionario sistema basado en hidrógeno para lograr que las energías renovables pierdan ese «factor aleatorio» que las hace dependientes del clima, lo que podría suponer el auténtico inicio de una era de mayor desarrollo para las energías verdes.
Nunca he sido partidario de las grandes cantidades de dinero y fortunas que se generan con el fútbol, que me parecen totalmente exageradas. Sin embargo, un titular que he leído hoy me ha hecho cambiar de parecer, y es que parece que de ahí también pueden salir cosas que finalmente son buenas para todos nosotros.
Ya ha dado el pistoletazo de salida la Zero Emission Race, en la cual se han dado cita en la ciudad de Ginebra un pequeño grupo de vehículos ecológicos, que funcionan principalmente mediante baterías eléctricas, y que tienen como misión el lograr dar la vuelta al mundo en 80 días.


