Petróleo, ese viejo enemigo

Últimamente (quiero decir, a lo largo de todo este pasado año), me he ido fijando en los precios del petróleo, para ver que éste no ha dejado de subir poco a poco, con las obvias repercusiones que ello implica. Y una vez más vuelvo a preguntarme cuál es el sentido que tiene seguir por el camino de los combustibles fósiles, que no sólo perjudican al medio ambiente, sino que además ponen en serio riesgo nuestra salud y la de nuestro planeta, al ser también una causa de muchos de los problemas medioambientales de nuestro tiempo.

Se nos dice que se buscan fórmulas, que se logran hallazgos, que hay nuevos catalizadores, pero… ¿cuál ha sido el primer Gobierno, sea del país que sea, que se ha atrevido a marcar un límite a los combustibles fósiles? ¿Para cuándo una legislación que beneficie más a los vehículos ecológicos, que por derecho propio deberían estar en una posición más privilegiada? Creo que hasta que se agoten las reservas de petróleo, y se demuestre que los biocombustibles tampoco son la panacea, estaremos en esta situación, y ello me indigna poderosamente.

Va siendo hora de apelar a la responsabilidad de los políticos a otro nivel: no sólo está en juego apostar por un modelo de parque automovilístico nacional mucho más adecuado a los tiempos que corren, sino que además el tiempo para ir haciendo los cambios se agotan, y nadie parece ir a hacer nada. Así que menos petróleo, y más coches ecológicos, que para eso estamos pagando las investigaciones que los desarrollan con dinero del erario público.

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