Ahorrar mientras volamos
Las compañías aéreas han querido sumarse a todas las iniciativas que existen para evitar el desperdicio de los combustibles, y por ello han iniciado una campaña que promete ser ejemplarizante, y de la que seguramente se harán eco todas las grandes empresas del sector de la aviación con grandes flotas.
Así, desde Airbus acaban de anunciar que a partir del año 2012 incluirá en sus modelos un sistema de «sharklets» (una especie de sistema para las alas con forma de dientes de tiburón), que reducirán en nada más y nada menos que un 3,5% el consumo de combustible en los viajes de larga duración, y que además ayudará también a mejorar toda la infraestructura del aparato.
Por si esto fuera poco, por cada nuevo modelo que entre al mercado con el sistema integrado, se evitará enviar al medio ambiente alrededor de 700 toneladas de CO2, lo que a largo plazo puede suponer un alivio notable para el medio ambiente. Y es que, además, hay que tener en cuenta que el sistema aún está despegando (y nunca mejor dicho), pero la realidad es que si poco a poco se van implementando más y más mejoras, es posible que muy pronto nos encontremos ante un sistema que ahorre cantidades realmente significativas de combustible.

La noticia que desata la polémica llega de la mano de Álvaro Mazarrasa, portavoz de la AOP (Asociación Española de Operadores Petrolíferos), quien advierte de que muy pronto el consumidor verá incrementado el precio por litro de carburante en nada menos que 4,5 céntimos de euro por litro a consecuencia de «las ineficacias que se producirán en el sistema logístico con la introducción del bioetanol». Como fácilmente puede imaginarse, esto puede tener graves conscuencias para nuestro país, que ya de por sí se está viendo terriblemente afectado por una fuerte crisis económica.

