Un cortacésped de hidrógeno

Que el hidrógeno se está expandiendo hacia nuevas aplicaciones no es nada nuevo, aunque debo reconocer que la que comento hoy es una de las más sorprendentes que he visto en los últimos meses: un cortacésped de hidrógeno, que supone una alternativa interesante a las máquinas clásicas, muy utilizadas a nivel internacional, y que podrían tener sus días contados, al menos en lo que a tecnología se refiere.

Las razones de este cambio son muy variadas, pero en general este nuevo modelo de cortacésped de hidrógeno tiene muchas ventajas sobre sus predecesores; así, mientras la utilización de un motor de inyección de hidrógeno, con dos tanques integrados en el propio aparato, que le proporcionan una autonomía que va de las 3 a las 4 horas. Además de esto, la contaminación es inexistente en el modelo de hidrógeno, que llega a posicionarse 93 veces por debajo de la mayor parte de los modelos del mercado. Obviamente, el único problema de momento es el precio, que será sin duda más elevado que el de un cortacésped tradicional, así como el factor de que muchos países (como España) no tienen fácil la tarea de llenar los tanques una vez se han agotado, lo que condiciona mucho la viabilidad de su uso.

Sin embargo, en otros puntos del planeta donde la cuestión del hidrógeno va más avanzada, será fácil ir trabajando en modelos cuya producción sea cada vez más barata, de tal modo que se consiga integrar esta curiosa herramienta en el mundo de la jardinería. Y es que, si pensamos a gran escala, cambiar todas las máquinas cortacésped por modelos de hidrógeno tendría un impacto real a nivel medioambiental.

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