Una lección de ingeniería

Un ingeniero llamado Juan Pablo Ramírez ha conseguido llevar a cabo algo que considero ejemplar, y que puede darnos una idea de lo “fácil” que puede llegar a ser conseguir las cosas si uno se las propone. Así, este joven se quedó sin empleo hace algún tiempo, y decidió apostar por el hidrógeno y la investigación de su tecnología, para ver si tenía algo que aportar.

Llegó a una empresa de comercialización de vehículos, a la que entró a trabajar para realizar tareas menores, relacionadas con la instalación de sistemas en automóviles, y muy pronto descubrieron su verdadero talento, que fomentaron desde la compañía. Así, un tiempo después, este inquieto ingeniero de 32 años ha desarrolado un sistema de hidroinyección que permitirá reducir el consumo de combustibles hasta un 30%, una cantidad que sorprende viniendo de un sólo investigador, y que parece poco más que el primer paso de una carrera llena de éxito. Por el momento parece que no tiene la ambición de ir más allá de este sistema y conocer en profundidad las posibilidades que la hidroinyección tiene que ofrecer, pero estoy seguro de que muy pronto tendrá otras ofertas de las grandes marcas.

Así, una vez más somos testigos de que el tejido científico en España es excelente, y que sólo hace falta dotar de los medios a los emprendedores para que puedan perseguir sus metas. Tal vez así no sólo tuviéramos más coches de hidrógeno, sino también una mayor presencia en el mundo de la ciencia a nivel internacional.

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