Vehículos de aire comprimido, ¿realidad o ficción?

Una alternativa desarrollada recientemente por Tata, y que lleva por nombre Mini Cat, desafía todo lo que hoy por hoy conocemos con respecto a los vehículos ecológicos, y supone la entrada con mucha fuerza de una nueva fuente de energía que podría alimentar a los vehículos de un futuro inminente. Se trata del aire comprimido y, a juzgar por las cifras, la verdad es que merece la pena al menos echarle un vistazo.

El modelo presentado cuenta con la ventaja de tener una autonomía de unos 300 kilómetros, y cuesta rellenar el depósito en total 1,50€, una cantidad irrisoria que no es lo único positivo de esta alternativa; además, pese a que su velocidad limitada por el momento a 105 km/h no hace que sea una buena opción fuera de la ciudad, lo cierto es que se compensa con otros factores interesantes, como el hecho de que no necesita un cambio de aceite con regularidad, bastando con hacer uno cada 50.000 km ya que no hay proceso alguno de combustión. Entonces, si es tan ventajoso, ¿dónde está el truco? ¿Podría ser este el avance definitivo que trascendiese cualquier otra fuente de energía conocida hasta el momento?

Para mí la respuesta es que no ya que, a pesar de que puede estudiarse su viabilidad, sus tiempos de carga son elevados y es prácticamente imposible llenar el depósito en casa (y las gasolineras no tienen por el momento compresores de aire). Si estos aspectos cambiasen, el aire comprimido sería sin duda una opción muy interesante a considerar.

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